LÉO TORNEV

La belleza es frágil, impredecible y efímera. Y la fotógrafa Léo Tornev (Poissy, 1978) la captura con su particular mirada desde distintos prismas y con múltiples intenciones. Hasta ahora, entre otras obras, la fotógrafa nos ha sorprendido con unos collages digitales realizados a partir de fotografías analógicas (trabajo publicado en Vogue Italia), sin embargo, en Egon, su último proyecto, Léo Tornev da un salto a un territorio más salvaje y personal.

La obra del pintor Egon Schiele, que sigue arrastrando los calificativos de pornográfica y controvertida, ha sido el motor que ha inspirado las fotografías de Egon. La serie explora los límites entre géneros, razas y edades, y aborda tres temáticas: los autoretratos de Schiele; los estudios del cuerpo, y la relación del pintor con las mujeres (Wally, quien fue su amante y musa durante muchos años, y Edith quien fue su mujer).

El aire inquietante, febril y provocador de las pinturas de Schiele ha inspirado a esta fotógrafa que estudió para directora de cine. Y quizás sea por la formación de Tornev, que las imágenes de Egon parecen pertenecer a un universo ficticio al que accedemos gracias a estas fotografías. En Los Amantes, por ejemplo, la ambigüedad y el desafío que planean por toda la serie son aún más potentes, y la atmósfera pictórica que desprende todo el trabajo, más patente si cabe.

La autora se pregunta si la verdadera transgresión hoy en día es tratar y presentar la madurez, y su manera de trabajar con una cámara de medio formato y carretes de color, le permiten transmitir una textura más rica con todos los matices que brindan las fotografías analógicas.

“Los cuerpos tienen su propia luz que consumen para vivir: se queman, no se encienden desde el exterior”, escribió el propio Schiele, y Léo Tornev sabe capturar la luz de cada cuerpo para interperlar al espectador sobre sus propios límites y prejuicios.

Lídia Penelo.